CHIMENEAS

Lautoka Urbana – Reformas e interiorismo

Las chimeneas inspiran tranquilidad y crean una sensación acogedora allí donde se instalen. Normalmente las asociamos con el invierno y los días de frío y nieve, pero en los últimos años están empezando a utilizarse cada vez más como objeto de decoración en el conjunto de una vivienda. Por eso, el mercado de las chimeneas ya no solo se centra en el calor y la calefacción, si no que se orienta también hacia el diseño y la decoración.

En la entrada de blog de esta semana os mostraremos cuáles son los tipos más comunes de chimeneas que exsten en el mercado, sus características, pros y contras.

Chimeneas de leña

Una chimenea de leña es una forma económica de mantener una vivienda caliente. Su instalación es relativamente sencilla y además genera una sensación muy agradable. Ahora bien, hay una serie de cosas que se debemos en cuenta al instalar y utilizar chimeneas de leña.

El tiro es uno de los elementos fundamentales de una chimenea de leña. Un tiro demasiado estrecho provocará la entrada de humo y residuos en la estancia, mientras que uno demasiado grande aumentará el consumo de combustible porque una buena parte del calor se perderá por allí. Por eso, lo ideal es un tiro regulable, que permita graduarlo en función de las condiciones internas o externas de temperatura y humedad. También es mejor que el tiro vaya directo hacia fuera en lugar de tener codos que puedan ralentizar la salida del humo.

Otro detalle a tener en cuenta es que necesitaremos un espacio en el que tener almacenada la leña para la chimenea. Este espacio debe estar bien aislado de la humedad, pues la leña mojada no solo arde mal, sino que genera un exceso de humo. Cuanto más seca esté la leña, mucho mejor. Además es ideal que la madera sea de buena calidad- Las maderas de roble o encina, por ejemplo, tienen una dureza suficiente como para aguantar bastante tiempo hasta que se desintegren por la acción del fuego.

En lo que a su ubicación se refiere, en caso de tener la chimenea junto a una corriente de aire, la estancia puede llenarse de humo, sobre todo en chimeneas abiertas que no tienen puertas ni sistemas de recuperación de calor. También es bueno que las puertas y ventanas de la estancia en la que se instale sean aislantes para evitar que el calor se escape, optimizando así el rendimiento y reduciendo el gasto de combustible. No debemos confundir el disponer de puertas y ventanas aislantes con cerrar la estancia herméticamente. El fuego necesita oxígeno para arder, por lo que debe disponer de una pequeña entrada de aire, especialmente en espacios pequeños.

Las chimeneas de leña necesitan una buena limpieza y mantenimiento para que funcionen bien. Esto no solo implica retirar la ceniza del fondo, sino también revisar de vez en cuando el tiro para asegurarnos de que no hay obstrucciones ni depósitos de carbonilla que puedan dificultar el buen funcionamiento de la chimenea. Nunca encenderemos el fuego con líquidos inflamables, ni tampoco colocaremos productos inflamables cerca de él. Y para apagar el fuego, no utilizaremos agua; es mejor dejar que se extinga por sí mismo.

Blog: Chimeneas - Chimenea de leña

Chimeneas de gas

Las chimeneas de gas se han convertido en un complemento indispensable para muchos hogares. Sus posibilidades estéticas y sus muchas ventajas hacen que sean de muy fácil integración en cualquier entorno. Las chimeneas de gas gozan de varias ventajas respecto a las de leña. Para empezar, su instalación es más sencilla ya que no requieren de una salida de extracción de humos cerca; su encendido también es más simple y, puesto que no emiten humo ni generan cenizas, también son más limpias. No por ello sacrifican poder calorífico: las chimeneas de gas aportan tanto calor como las de leña, entre 3 y 14 kW. Las encontraréis en el mercado en una amplia gama de diseños, por lo que seguro que alguno se adaptará a la estética de vuestro hogar.

Pero puesto que la perfección no existe, las chimeneas de gas poseen varios inconvenientes. El primero de ellos es su precio, más elevado que el de las chimeneas elécticas, así como el precio del combustible, pues el gas es más caro que la leña. Además y a diferencia de las chimeneas tradicionales, las chimeneas de gas no dejan calor residual, por lo que al apagarlas el calor se desvanece por completo.

Blog: Chimeneas - Chimenea de gas

Chimeneas de pellets

Las chimeneas de son algo así como la modernización de las chimeneas de leña de toda la vida. Se habla muy bien de ellas pero como todo, tienen sus ventajas y también sus inconvenientes.

Igual que sus compañeras de leña y gas, las chimeneas de pellets generan un agradable confort térmico, que junto con el chisporrotear del fuego consiguen esa sensación hogareña. La principal diferencia es el combustible que utilizan. El pellet es madera triturada y prensada, por lo que se considera ecológico. La naturaleza produce la materia prima en un periodo de tiempo insignificante en comparación con los combustibles fósiles. Además, cada vez se encuentra en más establecimientos en forma de sacos que pueden almacenarse en cualquier lugar no demasiado húmedo. Este combustible, comparado con la leña o el gas, resulta más económico porque se necesita menos cantidad para que la chimenea funcione. Y puesto que se quema menos combustible, la salida de humos puede ser de un diámetro menor a la de una chimenea de leña.

Pero este tipo de chimeneas también tiene sus desventajas. Queman combustible igual que las de leña y gas, así que deben limpiarse regularmente. Este tipo de chimeneas necesitan además electricidad para dosificar el pellet y para encender la llama y solo sirven para estancias o viviendas de pocos metros. Si necesitáis calentar un espacio algo mayor, será mejor decantarse por una chimenea de leña o gas.

Blog: Chimeneas - Chimenea de pellets

Chimeneas eléctricas

Las chimeneas eléctricas pueden considerarse una alternativa parcial a las de leña, gas o pellets. Sirven de calefacción de apoyo, es decir, son chimeneas “falsas” que imitan el fuego, la madera y la ceniza, todo esto acompañado de una animación de unas llamas para hacer que visualmente parezca que nos encontramos frente a una chimenea auténtica.

Pero entonces, ¿una chimenea eléctrica sirve para calentarnos? La respuesta es sí, pero en menor medida de lo que lo haría una chimenea clásica, por eso decimos que son una calefacción de apoyo. Una chimenea eléctrica puede calentar lo mismo que un radiador eléctrico. Una característica curiosa es que podemos disfrutar simplemente de la animación del fuego sin necesidad de activar la calefacción propiamente dicha, creando esa misma sensación de ambiente acogedor con el mínimo consumo.

Uno de los puntos fuertes de las chimeneas eléctricas es su diseño, pues disponemos de un amplio abanico de posibilidades a la hora de elegir aquella chimenea que más nos guste o mejor quede en nuestro hogar. Además, son ideales para vestir cualquier rincón de la estancia convirtiéndolo en un centro decorativo y objeto de todas las miradas.

Por supuesto, la mayor ventaja que tiene una chimenea eléctrica es que no utiliza ningún tipo de combustible. Además, como ya hemos comentado en el párrafo anterior, si sólo usamos la animación de fuego, no consumiremos mucho, ya que se utilizan una o dos lámparas de 11W o en su caso luces LED. El modo calefacción consumiría como un radiador eléctrico normal. Su instalación es muy sencilla, no requieren apenas mantenimiento y también son bastante más fáciles de limpiar.

Blog: Chimeneas - Chimenea eléctrica

¿Qué os parece? ¿Os gustaría añadir una chimenea a vuestro hogar para pasar más calentitos el invierno? Mientras os lo pensáis, nos vemos la semana que viene con una nueva entrada de blog, llena de ideas interesantes para vuestros futuros proyectos de reformas o interiorismo, todo ello de la mano de Lautoka Urbana.

¡Un saludo!